Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales

Zero confinamiento, tu voz vive!
15 de abril de 2020

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante

Abril 9, 2020.

Ayer la ciudad de Wuhan —epicentro del virus— abrió sus puertas de par en par poniendo fin a dos meses largos de encierro. La situación en China cada vez es más estable, la mayoría de nuevos casos son de chinos que regresan del extranjero y en los últimos días el gobierno ha decidido informar acerca de los casos asintomáticos para prevenir una segunda ola del virus. Desde mi apartamento en Chengdu, al sur este de China, anoche contemplé precisamente la luna llena, suspiré y agradecí el cariño que he recibido por parte de amigos y familiares. Claro esta que los papeles se han invertido y ahora soy yo quien me preocupo por ellos.

Aquí en Chengdu, la situación nunca llego a ser tan grave (144 casos, 141 recuperados, 3 muertes), sin embargo los controles de prevención siguen siendo estrictos: para entrar al conjunto residencial toman la temperatura y piden un carnet de residencia; para entrar a centros comerciales hay que registrarse y últimamente les ha dado por pedir un pase electrónico que emite una aplicación del gobierno, —que por ahora solo funciona para ciudadanos chinos—, y como alternativa enseño un certificado electrónico de la compañía de celular donde muestra mi locación en los últimos 14 días.

Con más de un mes en que no ha habido casos nuevos, uno podía desplazarse siempre y cuando llevara puesto un tapabocas.  A mediados de marzo fui al parque del lago Qinglong y era increíble ver a centenares de personas en plan pícnic disfrutando en familia y volando cometas. El comercio poco a poco se esta recuperando, no hay duda que para muchos este invierno ha sido largo y duro. Se supone que la próxima semana reabren los cines, bares y karaokes. Algunos estudiantes de bachillerato ya iniciaron clases, pero de las universidades no se sabe aún, dicen que quizás en mayo. Por mi ventana veo vacío el jardín infantil del barrio, un edificio de cuatro plantas color verde pastel con estructuras de juegos para niños; un celador lo cuida, limpia y recorre a diario, en sus rondas cada vez que llega a un extremo le gusta aplaudir tres veces como un vigía desde una atalaya.

Clases en-línea

El domingo 23 febrero el presidente Xi Jinping reunió por video-conferencia a 170,000 oficiales y personal militar de China, esa misma semana todas las universidades iniciamos clases remotamente. En aquellos días las palabras más reconfortantes que escuché fueron las de Xu Jiang, el rector de la Academia China de Arte, quien desde su casa al pie de la ventana leyó una carta donde hacía un llamado a mantener la moral en alto. El maestro Xu es un reconocido pintor y orador, la grabación comenzaba con su voz casi susurrando y gradualmente subía de tono y energía. Su mensaje terminaba con estas palabras:  

Este año nuevo no tuvo escenas bulliciosas, pero sí estrujó el corazón de China. Este año nuevo perdió la risa y la libertad de salir a la calle, y en cambio advirtió a cada persona la necesidad de ser más racional y más cuidadoso. Este año nuevo hemos perdido un tiempo precioso para comenzar las clases, pero nos ha permitido esta rara experiencia de hacernos más fuertes. Este año nuevo, perdimos la intimidad entre las personas, pero en cambio hemos obtenido una nueva vida por Internet y otra forma de protegernos mutuamente. Este año nuevo se nos escaparon los planes y las oportunidades, pero hemos forjado nuestra aspiración común. Queridos alumnos: tenemos que esperar tranquilamente, unir fuerzas y trabajar en equipo. Espero que podamos volver al campus lo más pronto posible y disfrutar juntos bajo la luz del sol.

Actualmente los miembros del personal médico son el sustento de los países, y así mismo los docentes tenemos la responsabilidad de enseñar a distancia y de crear un aula virtual que sea un espacio abierto al mundo del conocimiento y ayudar de paso a aliviar estos días en que debemos estudiar desde casa. Me gusta tener presente un mapa con la ciudad donde están los estudiantes, hay de todas las coordenadas: desde Urumqi en medio de la antigua Ruta de la Seda hasta la isla de Taiwán; y desde Beijing hasta Hong Kong.

Entre los estudiantes hay uno que vive en Wuhan, se llama Xiang Chengyu, estudia historia y afortunadamente todos en su familia están bien. Anteriormente la única persona que conocía de Wuhan era el artista Wang Du, quien vive en París, y casualmente en el 2017 participó en la exposición “Y he aquí la luz” en el Museo de Arte Miguel Urrutia de Bogotá. Wang Du comparte poco en las redes sociales, sin embargo desde el inicio de la cuarentena revelaba lo mucho que lo afectaban las noticias de su ciudad donde viven varios de sus familiares.

Wang Du es una figura legendaria de la escena artística china de los años ochentas, que fue una época post-Revolución Cultural donde se vivió un fervor cultural por aprender del mundo. En Bogotá Wang Du me dijo que en vez de conocer la ciudad prefería conocer los alrededores y me pareció que hacer un paseo a Villeta para que experimentara el cambio de los pisos térmicos y conociera la exuberancia de nuestra flora podría ser un buen recuerdo. En Sasaima al caminar por un bosque de guadua Wang Du no aguanto las ganas de querer llevarse un trozo para “hacer algo”.   

Fang Fang y su Diario de Wuhan

En los primeros días de la cuarentena, cuando se conocía poco de lo que sucedía dentro de la ciudad, la escritora y poeta Fang Fang comenzó un diario que se convirtió en “la voz de Wuhan”. En las entradas de este cuaderno que ella fue compartiendo por las redes sociales, escribía acerca de lo que veía, escuchaba y reflexionaba de su experiencia dejando así un testimonio personal para el futuro. La semana en que Wuhan por primera vez no reportó ningún caso nuevo de contagio escribió lo siguiente:

Marzo 19, 2020, día 57 de cuarentena

Hoy la noticia que tanto añorábamos por fin ha llegado: ¡En Wuhan nuevos diagnósticos confirmados cero; casos en sospecha cero! Un mensaje que me envió una amiga médica compartía esta emoción: “¡Por fin en ceros, tres ceros! [China emplea tres diagnósticos: nuevos casos confirmados, nuevos casos sospechosos, y casos sospechosos existentes]. La epidemia ya ha sido controlada, y los que llegan de afuera se pueden controlar, ahora lo importante es tratar a los enfermos que faltan”.

La mayoría de nuevos casos hoy son personas que vienen de Europa o Estados Unidos, y como medida para controlar esta situación Beijing anunció que prohibía temporalmente la entrada de extranjeros y toda persona que llegara sería llevada a un lugar bajo observación por 14 días y los gastos saldrían del bolsillo de cada persona. Volvamos al diario de Fang Fang donde más adelante habla de los trabajadores independientes y también de su perro, su viejo y fiel compañero:

…hoy también vi que los oficiales de Hubei despacharon al personal de servicio de las fuerzas militares de la provincia, e hicieron un llamado a todos los ciudadanos chinos para que tengan presente a la gente de Hubei[…] El próximo paso debe ser que las personas de fuera de la provincia regresen a Wuhan [días antes de la cuarentena muchos trabajadores regresaron a sus provincias a pasar el Año Nuevo Chino]. Personalmente pienso que no importa si son las empleadas domésticas o los trabajadores informales, yo necesito sobremanera que regresen pronto. En dos meses mi casa necesita una buena mano de limpieza. Mi perro esta sucio y mal oliente, su enfermedad de piel ha vuelto a reaparecer. Además mis propias manos están gastadas, tienen llagas y no me atrevo a bañarlo. ¿Cuando volverán a abrir los hospitales veterinarios? Todos los días cuando lo dejo en el jardín, le digo persuadiéndolo que aguante unos pocos días más, pronto todo estará mejor.

En esta entrada, hay apartes en que habla de su vida cotidiana y de su interacción con sus centenares de seguidores en las redes sociales: “entra las cartas, hay unas que no puedo aguantarme de la risa, además pienso que hace rato yo misma no me reía de esta manera. Hoy es día de ceros, y se acomoda perfectamente a reírnos en grande”.

En otro párrafo rinde memoria a Li Wenliang, el médico de 34 años quien fue de los primeros en divulgar entre sus colegas la emergencia del coronavirus. Ese día se daba a conocer el resultado de la investigación de su muerte y en un periódico leí que la policía le pidió disculpas a su familia. Cierro con el último párrafo donde ella escribe que no muy lejos y gradualmente la vida volverá a la normalidad:

Estos últimos días Wuhan, aunque todavía nos es prohibido salir, básicamente es una ciudad segura; es cierto que la gente dice que debemos seguir alerta, pero de hecho psicológicamente ya estoy más tranquila. No importa ya la realidad de la ciudad o el estado de ánimo de las personas, la situación comparada a cómo estaba hace un mes la diferencia es abismal. Tengo fe en que nuestras vidas pronto regresaran al ritmo anterior. Cerrar la ciudad fue ponerle un freno urgente, pero me temo que abrirla será una medida gradual[…], además el comercio en la ciudad ya abrió una pequeña fisura, en estos momentos lentamente comienza la transición hasta la apertura total.

El 25 de marzo, FangFang escribió la última entrada de su diario, —que se puede leer en la página web de la revista económica Caixin de Beijing y recientemente fue traducido al ingles por la editorial Harper Collins—, ese día coincidencialmente el gobierno anunciaba que el ocho de abril Wuhan abriría sus puertas. Wuhan esta en el ombligo de China, siempre se le describe como un nodo de transporte localizado al borde de una curva del río Yangtze. Yo que viví en Hangzhou no lejos de allí, sé que los inviernos son crueles porque son húmedos y como decía Gabo uno se mete entre las cobijas y siente como si estuvieran mojadas; en cambio ahora que esta bien entrada la primavera y los árboles están frondosos, poder salir y disfrutar bajo el sol es un sueño. Como dicen mis estudiantes no hay inviernos que duren por siempre y ojalá pronto podamos disfrutar juntos la primavera, que son casi las mismas palabras del pintor y poeta Kahlil Gibran que titula este texto.


Luis Cantillo
Docente investigador Universidad de Sichuan/Universidad Externado
luis.cantillo@uexternado.edu.co

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