Blog de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales

Liber Abaci
29 de enero de 2020

Una protección peligrosa: ¿El proteccionismo una jaula o un trampolín para la economía?

Hoy en día el proteccionismo parece ser la solución a la guerra comercial empezada por los dos colosos: Estados Unidos y China, y que está afectando la economía mundial. Es importante analizar que este tipo de política ha sido utilizado por diferentes países del mundo en diferentes épocas, y que, si algunas naciones consiguieron éxitos económicos como Corea, otros fallaron desastrosamente como Brasil y no alcanzaron las metas económicas que se habían fijado. Esto se debió al hecho de que, por un lado, Corea se enfocó en una cadena de integración vertical, mientras que Brasil, por el otro, se enfocó en una cadena de integración horizontal.

Entre los años sesenta y setenta, Corea implementó un modelo proteccionista como estrategia para impulsar su crecimiento económico. Este país, con pocos recursos naturales y escasas herramientas económicas en el sector de materia prima, logró un incremento en el PIB superior al 7 % en la década mencionada.

Las medidas proteccionistas se aplicaron sobre el mercado interno para evitar la entrada de productos del exterior, implementando aranceles «según la estrategia de industrialización mediante sustitución de importaciones» (Krugman & Obstelf, 2007,pág 263). Desde 1945, al ser colonia japonesa, Corea recibió una fuerte influencia tecnológica, textil y de calzado. Es así como el Gobierno coreano se dio cuenta de su potencial en el capital humano eficiente y a bajo costo frente al mercado exterior.

Además de un factor esencial, en la cultura coreana se destaca un componente: el patronato, que contribuye de manera sustancial al funcionamiento del modelo proteccionista. Esto se debe a su idiosincrasia confucionista, que destaca la autoridad, la disciplina y el cumplimiento de las reglas, y que da preponderancia al núcleo familiar. De esta manera, se generó una relación fuerte entre el Estado y las empresas locales para lograr el éxito en los mercados. Asimismo, se consiguió el avance económico gracias a la creación de una estructura empresarial peculiar y muy influyente para alcanzar los resultados de hoy: los chaebol, que son grupos de empresas familiares dedicados al desarrollo de sectores manufactureros altamente tecnológicos. Corea fue inspirada por los keiretsu japoneses, empresas familiares especializadas en diferentes negocios según las necesidades del mercado. El modelo económico de los keiretsu tiene una estructura vertical y una mayor cadena de mando como en Corea. En su estructura de red hay un núcleo central alrededor del cual se organizan un poder económico, un banco central y un trader. Las ramificaciones que se expanden de este núcleo son las pequeñas empresas que tienen acuerdos comerciales con el fulcro de la organización, ya que son altamente interdependientes.

Los conglomerados son representados por un grupo pequeño y tienen un único dueño. Las tareas que corresponden a cada uno son diferentes, pero alcanzan un único objetivo final que se articula en una economía de escala, competitividad, búsqueda de una sinergia entre las corporaciones y búsqueda de mayor valor agregado para hacer los productos más atractivos.

En el caso de los chaebols, se intenta una integración hacia adelante y atrás, combinando la propiedad de empresas proveedoras de materiales (con el objetivo de crear un suministro estable y asegurar una calidad constante en el producto final) y de empresas subsidiarias que distribuyen y comercializan los productos fabricados. En general, la planificación estratégica de los grupos más importantes del país se dirige hacia estas áreas mencionadas.

Corea quiso desarrollarse en términos tecnológicos y, sobre todo, invirtió en la formación de su capital humano, para que fuera una parte complementaria al proceso de industrialización e innovación. Las empresas incrementaron el volumen de sus exportaciones gracias a una desgravación fiscal de cerca del 40 % (Santana, Gómez & Piñeiro, 1996). La expansión de los centros de formación y de investigación en los sectores químicos y de industria pesada fue significativa para que Corea compitiera a nivel internacional y se convirtiera en una nación atractiva. La aplicación de barreras económicas a los productos del exterior y la ampliación del comercio interior hicieron que Corea se volviera «más grande en términos de su valor agregado, el cual sobrepasó el de EE. UU., Japón, México y Reino Unido» (Licona & Rangel, 2013). En el largo plazo, Corea demuestra que las medidas proteccionistas fomentan un retraso importante en el sector industrial a causa de las decisiones aplicadas.

Según Licona y Rangel (2013), este proceso se articula en tres fases: la imitación, el aprendizaje y la innovación tecnológica. La imitación consiste en la adquisición de las técnicas productivas extranjeras que son interiorizadas por la industria coreana, y el aprendizaje consiste en la adopción de la tecnología extranjera, en la adquisición de las licencias e incursión en procesos de innovación. La innovación tecnológica se aplicó al proceso de producción en los bienes y servicios de manera que los productos coreanos se volvieran competitivos en el mercado internacional.

Corea apostó por las exportaciones, lo que hizo que aumentaran los ingresos per cápita y mejorara la calidad de vida, además de la producción de bienes y servicios. La consecuencia del modelo proteccionista fue que el desarrollo industrial alcanzó unos niveles tales que incrementó el PIB. «Los sectores de punta del desarrollo económico de la fase proteccionista fueron petroquímica, electrónica, siderurgia, metales no ferrosos, maquinaria, construcción naval y textil» (Licona y Rangel, 2013). Este modelo tuvo logros beneficiosos para el país en el corto plazo: en función de la disponibilidad de los recursos escasos, generó una alta competitividad tecnológica gracias a una fuerte formación del capital humano. No obstante, lo que hizo Corea fue dumping, es decir, invadió los mercados del exterior –cabe señalar que en esa época no era ilegal–, protegió su mercado interno combinándolo con aranceles casi nulos.

Brasil: el fracaso del proteccionismo a la latinoamericana

Por otro lado, Brasil, que cuenta con una gran dotación de recursos naturales y una posición geográfica estratégica, no supo disfrutar de los recursos que tenía para implementar una política exitosa. Brasil ha desarrollado un sistema económico basado en aranceles altos y dispersos. En la actualidad, sus medidas proteccionistas afectan enormemente el comercio con los países fronterizos como, por ejemplo, Argentina, Uruguay y Paraguay.

Paraguay es el mayor socio comercial de Brasil y cada choque económico que sufra este país impacta la economía paraguaya. El proyecto relativo a la apertura de los duty free en las fronteras brasileñas genera efectos negativos en las importaciones porque los productos son exentos de impuestos y, por lo tanto, más baratos y tal vez de mejor calidad.

A causa de lo anterior, los vendedores de las fronteras se han visto obligados a cerrar sus tiendas por la fuerte competencia. Las barreras comerciales desincentivan las empresas menos competitivas al aumentar su producción. No obstante, Brasil es un país que se está abriendo al comercio exterior, está en los últimos lugares de libertad y apertura económica en la clasificación mundial de la Heritage Foundation. Como América Latina es un continente poco competitivo, el proteccionismo fue la única alternativa a la débil industria, muchas industrias poco o nada competitivas pudieron crecer gracias a las medidas proteccionistas de los años cincuenta porque se aplicaron aranceles a los productos extranjeros que resultaban demasiado caros para importarlos. Brasil se abrió al comercio internacional desde los años noventa, sin embargo, las medidas proteccionistas permanecen como una nota peculiar de la economía brasileña.

No obstante, Brasil se ha convertido en un país de libre comercio y muchas son las críticas contra el liberalismo económico, no es la mejor manera para que un país subdesarrollado pueda empezar su crecimiento. Los países que actualmente están a favor del libre comercio, antes de que Trump impusiera la política de los aranceles contra China, se convirtieron en países desarrollados gracias a políticas proteccionistas.

El libre comercio perjudica a los países subdesarrollados debido a que sus productos tienen un costo de producción más elevado y dependencia tecnológica, que genera un precio de venta mayor, y la industria brasileña le apuesta a su crecimiento económico con medidas proteccionistas para implementar la industria nacional. El modelo económico de este país se basa en una integración de tipo horizontal, es decir, «que una empresa adquiere, fusiona o crea otra u otras compañías (…) que producen bienes del mismo tipo (…) con el fin de lograr cubrir otros segmentos del mercado». Brasil decidió aplicar este tipo de política con el fin de lograr una economía de escala, y «permitir una mayor eficiencia al compartirse recursos humanos y tecnológicos (…) Gracias a esta estrategia, una empresa puede fortalecer su posición en el mercado, así como reducir la rivalidad en la industria».  

Sin embargo, no lo logró. La apertura de Brasil al libre comercio ocurrió en un contexto de proteccionismo económico para que atrajera la inversión extranjera directa y para estimular la economía local.

La coyuntura actual: en medio de una guerra comercial

La guerra comercial entre China y Estados Unidos no favorece el desarrollo de políticas económicas en Latinoamérica. Uno de los mayores problemas de Brasil es su economía recientemente abierta que todavía mantiene características proteccionistas, puesto que hay una baja productividad. Esto se debe al hecho de que Brasil es un país poco competitivo y dependiente tecnológicamente, lo cual lo hace poco atractivo para la inversión. Si un país es atractivo, es más competitivo, eso significa mayor productividad y mejor inclusión en una cadena de valor mundial.

El apoyo político de Trump en la elección de Bolsonaro (actual presidente de Brasil) explica la necesidad de Estados Unidos de encontrar socios económicos y apoyos políticos para llevar la victoria en la guerra comercial contra China. Sin embargo, Bolsonaro se presentó como un defensor de la política económica del laissez faire, remarcando la necesidad de construir políticas de liberalismo económico frente al ministro de Estados Unidos durante su visita a la Casa Blanca.

Según Ernesto Zedillo, doctor en Economía, investigador de Yale, y expresidente mexicano, la culpa del bajo desarrollo de los países subdesarrollados como Brasil no se le debe atribuir al neoliberalismo, sino a las políticas públicas ineficientes. Tomado de (Romero Miranda, Miguel Ángel, 2012) Además, el viceministro chino Hu Chunhua concuerda con Zedillo y remarca cómo las medidas proteccionistas implementadas por algunos países, como Estados Unidos y Brasil, están poniendo en peligro el equilibrio económico mundial. Según el viceministro chino, las relaciones que tienen que impulsarse son las multilaterales de mercado abierto.

En la actualidad el Gobierno de Brasil quiere abrir el comercio de carne de pollo y de cerdo en un momento en que empuja para que las barreras comerciales continúen cerradas. De manera particular, Brasil y Uruguay están construyendo alianzas en la ganadería, para exportar su carne de mejor calidad gracias a investigaciones e inversión en el sector. El hecho de que quieran exportar la carne muestra cómo la política brasileña es contradictoria: hay barreras comerciales muy fuertes que quieren removerse para exportar la carne y, al mismo tiempo, la economía se presenta cerrada al exterior.

Esto es una clara evidencia de que las políticas proteccionistas encierran y estancan el desarrollo de un país. Aunque la combinación de medidas proteccionistas y políticas públicas generó un beneficio en el corto plazo del crecimiento del PIB en Corea, en un contexto histórico y cultural totalmente diferente al de hoy, no significa que sea un modelo sostenible en el tiempo.


Referencias

Romero Miranda, Miguel Ángel. (2012). El sexenio de Ernesto Zedillo. El Cotidiano, pp. 5-17.

Isaza, J. J. (26 de junio del 2016). Qué es integración vertical e integración horizontal. [Entrada de blog]. Recuperado de https://bienpensado.com/integracion-vertical-e-integracion-horizontal/

Krugman, P. & Obstelf, M. (2007). Economía internacional, teoría y política. Madrid: Pearson Education, cap 10 pag, 263.

Licona, Á. & Rangel, J. E. (2013). Corea del Sur: proteccionismo y apertura para la transformación económica. Orientando Temas de Asia Oriental, Sociedad, Cultura y Economía, (4). Recuperado de https://www.uv.mx/chinaveracruz/files/2013/02/4-5-Corea-del-Sur-proteccionismo-y-apertura.pdf

Mastrapascua, J. (2013). Conclomerados coreanos. El Estado como promotor del desarrollo industrial. (Trabajo de grado). Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. Recuperado de http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/7061/16-mastrapasqua-tesisfce.pdf

Santana, C., Gómez, C. & Piñeiro, R. (1996). La estrategia comercial de Corea. Comercio Exterior (Banco Nacional de Comercio Exterior (México)), 4612, 1003-1007. Recuperado de http://revistas.bancomext.gob.mx/rce/magazines/329/8/RCE8.pdf


Eleonora Arisci
Estudiante VII semestre de Finanzas
Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
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María José Sotelo
Estudiante VII semestre de Finanzas
Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
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