Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales

Zero 43
5 de julio de 2024

Sensibilización medioambiental en la política educativa de Francia

A la salida de un instituto, podemos ver jóvenes víctimas de la “fast-fashion”, colillas en las cunetas, botellas de agua de plástico... Los jóvenes parecen tener muy poco en cuenta los problemas medioambientales de nuestro tiempo, lo que no encaja realmente con la conciencia medioambiental que se supone que los estudiantes deben adquirir durante sus estudios.

Según una encuesta realizada por el Collège de France en 2021, un 79% de los jóvenes dice estar muy interesado en los problemas del calentamiento global (IPSOS, 2021). Aunque no es la única preocupación que deben tener por el medio ambiente, ya es un punto de partida, sobre todo cuando se trata de proteger la biodiversidad.

Cuando se piensa en los jóvenes y el medio ambiente, inmediatamente viene a la mente el ideal de activismo inquebrantable de Greta Thunberg. Pero este caso singular dista mucho de representar la realidad.

La ventaja aparente de la educación es que puede tener un efecto más duradero que el de otro tipo de acciones. Pero el interés propio es igual de importante. Sobre todo, porque Francia es uno de los países menos afectados por las catástrofes naturales. En definitiva, tener una conciencia ecológica significa tener una mentalidad lo suficientemente elevada como para hacer esfuerzos a diario por países que los franceses probablemente nunca visitarán o cuya existencia ignoran. El reto de la educación medioambiental no es, por lo tanto, limitarse a transmitir información, sino crear una auténtica conciencia ecológica, necesaria para los años venideros.

“Varios estudios han establecido que la educación, tanto formal (a través de la enseñanza y la escolarización) como informal (a través de la socialización familiar), es un factor determinante de la conciencia y del comportamiento ambiental” (Grammare y Stenger, 2022). Pero ¿están las políticas educativas francesas suficientemente desarrolladas en este sentido? ¿Es suficiente la educación para sensibilizar e instaurar entre los jóvenes un estilo de vida compatible con la preservación de la biodiversidad y del planeta? ¿Qué lugar ocupa la consideración medioambiental en la educación en Francia?

Con miras a la COP16 en Colombia, nos interesamos por las políticas de educación medioambiental en Francia, un país que, en principio, está menos amenazado por los cambios del calentamiento global . Pero también plantea cuestiones más generales sobre la forma en que educamos a la gente en materia de medio ambiente, un tema crucial en nuestro tiempo.

De hecho, la concienciación medioambiental tiene que estar más extendida entre los jóvenes, porque, a pesar de la urgencia del cambio climático, muy pocos conocen las posibilidades de actuación contra el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad, que son temas centrales de la COP16.

Una voluntad de sensibilización ambiciosa

Desde la década de 1970 y el advenimiento de la era del Antropoceno , la conciencia medioambiental se ha convertido en una cuestión internacional. La Unesco fue contundente a este respecto cuando definió como uno de los objetivos del “Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible, 2005-2014” “integrar los principios, valores y prácticas del desarrollo sostenible en todos los aspectos de la educación y el aprendizaje ” (2005).

En Francia, el Ministerio de Educación publicó en 1977 una circular que introducía la educación ambiental (EA) en los planes de estudio. En 2004, el programa cambió de nombre; ahora se llama Educación Ambiental para el Desarrollo Sostenible (EEDD). Tras la Conferencia de París, en 2019 se publicó una circular que proponía una nueva fase en la generalización de la EDD y la establecía como Objetivo de Desarrollo del Milenio y palanca de adaptación. Por último, el 17 de mayo de 2021 se firmó un acuerdo para “reforzar su colaboración nacional y regional”.

La educación para el medio ambiente, y en particular para el desarrollo sostenible, es una materia transversal e implica disciplinas como la ciencia, el arte, la historia-geografía, la EMC y la filosofía. En el artículo L312-19 del Código de la Educación en vigor, podemos leer que:

“La educación para el medio ambiente y el desarrollo sostenible empieza en la escuela primaria. Su objetivo es sensibilizar a los niños sobre las cuestiones medioambientales y la transición ecológica. Permite transmitir y adquirir conocimientos y competencias relacionados con la naturaleza, la necesidad de preservar la biodiversidad, comprender y evaluar el impacto de las actividades humanas en los recursos naturales y la lucha contra el cambio climático. (…) La formación que se imparte en los centros de enseñanza tecnológica, profesional y agraria y en los centros de formación de aprendices está destinada a promover el conocimiento de las técnicas de implantación y mantenimiento de las energías renovables, así como de los sistemas de eficiencia energética, reparación y reciclaje”

Por eso es lógico que los establecimientos desarrollen iniciativas para concienciar sobre los problemas medioambientales y que realicen iniciativas a nivel local, como la creación de una tienda de ropa de segunda mano, la introducción de la clasificación selectiva, los proyectos de sensibilización consistente en la elaboración de carteles preventivos, etc.

Pero, nada de esto tiene realmente sentido para los alumnos. Estas actividades, realizadas entre las clases de inglés y matemáticas, no parecen tener ningún impacto real. Lo que falta en estas acciones es dotarlas de un significado real, de una convicción real.

La escuela es, en teoría, el lugar para aprender sobre estos temas; no obstante, en la práctica sigue habiendo muchas lagunas. Debido a la falta de recursos y a las reticencias institucionales, la educación medioambiental sigue siendo incompleta y tiene dificultades para producir los efectos virtuosos esperados.

A lo anterior se suma la percepción de que no hay una política general sobre la educación ambiental. Según una encuesta de 2019 de Info Durable, a la pregunta “¿Está suficientemente presente la ecología en los programas escolares?”, la mayoría de las personas (52%) contestaron: “No, tengo la impresión de que es caso por caso, dependiendo de la sensibilidad de los profesores”.

Principios y realidad: una dicotomía aparente

Es innegable que los objetivos de la educación medioambiental no se están cumpliendo, precisamente porque faltan medidas concretas. “La política pública no es lo que se dice en la legislación, sino lo que ocurre sobre el terreno.” (Peters, 1999, p.357).

Según Sylvie Considere:

“Durante mucho tiempo quisimos dar a los alumnos conocimientos estabilizados, a partir de los cuales se suponía que debían pensar sobre el mundo. La educación para el desarrollo sostenible da la vuelta a las cosas: partimos del mundo y tratamos de comprenderlo en toda su complejidad. Pero nos exige reintroducir la dimensión política, que pide a las personas que se cuestionen nuestras opciones individuales y colectivas. Es un punto en el que el Ministerio de Educación siempre se ha mostrado reticente”

En cualquier caso, aunque podemos pensar que las escuelas no tienen un impacto concreto, el nivel educativo determina el grado de consideración que se presta a las cuestiones medioambientales. “La educación aparece como un elemento esencial para la sensibilidad ambiental. De hecho, las características educativas determinan más el perfil general de preocupación ambiental que las características sociales.” (Grammare y Stenger, 2022, p.4).

 Contaminacion del aireBiodiversidadCambio climáticoCatástrofe naturalContaminación acústicaAumento de los residuosContaminación del agua
Sin diploma o diploma inferior al bachillerato1,220,910,941,22,261,090,85
Nivel de bachillerato1,271,160,930,790,721,040,81
Nivel superior al bachillerato0,630,941,11,010,290,911,25
Interpretación: un índice de disparidad > 1 significa que el nivel de educación es relativamente más frecuente en la preocupación en cuestión, pero también que esta preocupación es relativamente más importante dentro del nivel de educación que en la población general.
Fuente: Céreq, encuesta Generación 2013 cuestionario 2016, módulo Desarrollo Sostenible. (Jaoul-Grammare, M. & Stenger, A., 2022)

Las estadísticas de la tabla 1 muestran que las personas con menor nivel educativo son más propensas a preocuparse por cuestiones que afectan su vida cotidiana. Podemos concluir entonces que la educación tiene un papel en la consideración medioambiental.

Pero es justo reconocer que los centros educativos, desde la enseñanza primaria hasta el bachillerato, incumplen sus compromisos y se esfuerzan por sensibilizar sobre cuestiones más globales y menos centradas en el “yo”.

En realidad, difundir los ideales medioambientales a través de las instituciones educativas plantea una serie de dificultades. En primer lugar, se trata de temas muy amplios, que a veces pueden asustar a los profesores que tengan relativamente poca formación en la materia. En segundo lugar, el público objetivo también es un reto: algunos niños tienen una relación personal y cotidiana con la naturaleza y ya han oído hablar de cuestiones medioambientales. Otros no tienen ni idea de lo que se está hablando. Por último, la ética medioambiental tiene un carácter casi político, lo que puede ser un obstáculo para que se debata en las escuelas.

A menudo se considera erróneamente que la educación ambiental es una lista de lo que se debe y de lo que no se debe hacer. Pero, si cambiáramos la forma de enseñar, tal vez podríamos despertar esta conciencia.

¿Una nueva forma de aprendizaje?

“Si “la conciencia es el fruto último de la evolución” (Morin, 2009), entonces es más necesario que nunca que esta conciencia nos permita tomar de una vez por todas la medida de los riesgos ecológicos y nos lleve a un cambio en las formas de pensar, así como en los sistemas de valores que rigen el funcionamiento actual de nuestras sociedades”

Dartiguepeyrou, 2013

Por lo tanto, es importante replantearse la educación en materia de sensibilización medioambiental, ideando métodos adaptados a las formas y medios de comunicación con los jóvenes.

Entonces, ¿cómo crear una relación cercana entre subjetividad y naturaleza? Porque éste parece ser el aspecto concreto que falta en la política educativa.

Ninon Boissier propone utilizar el arte y la conciencia sensorial para educar a la gente sobre el desarrollo sostenible (2021). Lo interesante aquí es una nueva forma de ver el medio ambiente, especialmente para los niños, y en particular con la ética del Care (Bachelard, 2009), que considera que debemos cuidar las cosas que nos parecen bellas.

Podemos definir esta ética como:

“La práctica moral de la reflexión ética [que] se expresa en comportamientos que contribuyen a reforzar los vínculos entre los seres humanos y los no humanos, a comprender nuestra interdependencia con nuestros entornos vitales y lo que comúnmente se denomina naturaleza. A ética del cuidado puede manifestarse en nuestras relaciones coa ética del cuidado puede manifestarse en nuestras relaciones con nuestros ʺalrededores”.

Por tanto, podemos afirmar que “ofrecer a los alumnos un enfoque sensible de la enseñanza les permite aplicar constantemente las competencias psicosociales esenciales para su vida cívica y les ayuda a aprender a vivir juntos como una comunidad” (Boissier, 2021, p.23).

Conclusión

Si bien la escuela no siempre cumple con sus tareas en términos de educación ambiental, tiene una gran margen de acción en términos de impacto sobre los jóvenes. La ley otorga gran importancia a estos programas de generación de conciencia y, si en la realidad las cosas a veces son diferentes, es porque se necesita adoptar una conciencia más global y concreta que responde a nuestros sentidos primarios.

Concluiremos con estas palabras llenas de esperanza de Dartiguepeyrou (2013): “Nuestra conciencia ecológica no se basa únicamente en la disciplina científica ecológica ni en la política de protección del medio ambiente. La noción que hemos desarrollado es mucho más amplia. Hemos hablado de la necesidad de integrar todas las dimensiones de la vida y el cosmos. En esto, el concepto de ‘conciencia planetaria’ parece más elocuente. Estamos invitados a liberarnos de nuestros prejuicios y a proyectar un mundo más allá del dualismo entre cultura y naturaleza.”


Referencias

Bachelard, D. Anthropologie du sensible : apport de l’éthique de la sollicitude à l’égard du monde « non-humain ». En BIDOU, J.E. (dir.), Éducation relative à l’environnement, regards, recherches, réflexions. Volume 8, 2009.

Boissier, N. (2021). L’art et l’éveil au sensible pour éduquer au développement durable. https://dumas.ccsd.cnrs.fr/dumas-03514989/document

Dartuguepeyrou, C. (2013). Où en sommes-nous de notre conscience écologique ? Vraiment durable, 4, 15-28. https://doi.org/10.3917/vdur.004.0015

Descola, P. (2010). Diversité́ des natures, diversité́ des cultures.

France Culture (28 avril 2022). Conscience écologique, quand l’école ne fait pas ses devoirs. https://www.radiofrance.fr/franceculture/podcasts/cultures-monde/conscience-ecologique-l-ecole-ne-fait-pas-ses-devoirs-9484803

Info Durable (2019). Programme scolaire et écologie, une présence suffisante ?
https://www.linfodurable.fr/educationcitoyennete/programme-scolaire-et-ecologie-une-presence-suffisante-13481

IPSOS. (Nov. 2021). 79% des jeunes se disent intéressés par la thématique du réchauffement climatique. https://www.ipsos.com/fr-fr/79-des-jeunes-se-disent-interesses-par-la-thematique-du-rechauffement-climatique

Jaoul-Grammare, M. & Stenger, A. (2022). Quel rôle joue l’éducation dans les préoccupations environnementales ? Céreq Bref, (417), 1-4. https://www.cairn.info/revue-cereq-bref-2022-1-page-1.htm

Le service public de la diffusion du droit (2022). Code de l’éducation. https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000043974666

Morin, E. (10 de marzo de 2009) Comment répondre de manière positive, durable et intégrale à la crise systémique contemporaine dans ses dimensions économique, sociale et écologique ?

PETERS, G. (1999). Institutional Theory in Political Science. The New Institutionalism. London: Printer Press.

UNESCO (2005). Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible, 2005-2014: el Decenio en pocas palabras. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000141629_spa

Unesco (2014). Feuille de route pour la mise en œuvre du programme d’action global pour l’éducation en vue du développement durable.

WWF (S.F.). Antropoceno. https://www.wwf.org.mx/quienes_somos/planeta_vivo/antropoceno/


Autoras

Eva Vifquin
Estudiante de intercambio en posgrado de gobierno y relaciones internacionales
Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
Eva.vifquin@est.uexternado.edu.co

Zelie Gendre
Estudiante de intercambio en posgrado de gobierno y relaciones internacionales
Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
Zelie.gendre@est.uexternado.edu.co

ISSN ELECTRÓNICO: 2344-8431
ISSN IMPRESO: 0123-8779

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