Blog de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales

Liber Abaci
28 de enero de 2020

Guerra comercial: ¿ha llegado el fin de la globalización?

En pleno 2019 los mercados no paran de moverse, las personas migran constantemente, cada día se abren empresas nuevas, los eventos siguen sucediendo pese a las desafortunadas circunstancias que el Gobierno chino y el norteamericano han generado, como consecuencia de la guerra comercial iniciada desde marzo del 2018, y es un evento que se prolonga a costa de un sentimiento nacionalista que llevó al presidente estadounidense a adoptar una política proteccionista. Si este es el escenario, entonces ¿es posible hablar del fin de la globalización?

A lo largo de la historia, la búsqueda de recursos que permitan suplir necesidades ha permitido que las civilizaciones lleguen a distintas formas de lo que hoy se conoce por comercio. A la luz de diversos autores como Christopher Bayly y Jeffrey A. Frieden, expuestos en el artículo: Sobre los orígenes del proceso de globalización de Martin Cabello (2013), la globalización adopta distintas interpretaciones. En un primer momento se habla de la existencia de dos vertientes de este fenómeno: la primera, entre 1870 y 1914, acoge los frutos de la Revolución Industrial y está comandada por el Reino Unido, mientras que la segunda se da luego de 1973 hasta hoy en día, encabezada por Estados Unidos.

Teniendo como punto de partida la Revolución Industrial, gracias a las mejoras en las comunicaciones físicas como la máquina de vapor de James Watts en 1763, se intensifica el comercio internacional, principalmente por el uso de barcos de vapor y el comercio intranacional por el uso de los trenes. Por otro lado, se aumenta la actividad comercial como consecuencia de las tecnologías utilizadas para la transmisión de información, invenciones entre las que se destacan el telégrafo de Samuel Morse en 1836, la fotografía de Louis Daguerre en 1839, el teléfono de Alexander G. Bell para 1875, entre otras; hitos que enmarcan el inicio de la verdadera economía global aproximadamente desde 1870. No obstante, el beneficio obtenido de estos resultados se vio permeado por las dos guerras mundiales de los años posteriores que, aunque no finalizaron con el ideal de comercio, forzaron modificaciones al funcionamiento de la economía y la política global.

La globalización es, entonces, un proceso principalmente económico definido por la integración de distintas economías. En palabras del Fondo Monetario Internacional (FMI), se trata de

una interdependencia económica creciente del conjunto de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de flujos internacionales de capitales, al tiempo que la difusión acelerada generalizada de la tecnología (2006).

A grandes rasgos, es un fenómeno transformador de la economía global, al ser esta la puerta a productos con características de mejor calidad y a precios competitivos que sustentan lo expuesto por el economista David Ricardo, a principios del siglo XIX, en la teoría de la ventaja comparativa como fundamento básico del comercio internacional. Él se refiere a que los países producen bienes que les suponen un coste relativo más bajo respecto al resto del mundo. (Legis, 2019)

Sin embargo, los países con ciertas ventajas sobre los demás buscan la apertura de los mercados para sus productos a nivel global, pero a la vez, dentro del sistema se aplican medidas proteccionistas para las materias primas, lo que da paso a un intercambio poco equitativo que agranda la brecha entre unos y otros. De este modo, el 75 % del comercio mundial está concentrado solamente en China, Estados Unidos, Alemania, Japón, Países Bajos, Francia, Corea y en el Reino Unido (Las contradicciones, 2016). Asimismo, para el presente año el FMI, en cabeza del jefe economista Gita Gopinath, remarcó que «los países deberían abstenerse de usar aranceles para encarar los desequilibrios comerciales bilaterales, ya que son costosos para el comercio, la inversión y el crecimiento global, y no son generalmente efectivos a la hora de reducir los desequilibrios externos» (citado por EFE, 2019). No obstante, desde una perspectiva de control y supervisión del comercio internacional, el FMI se ha quedado corto en cuanto al cumplimiento de su misión dada una visión particular del capitalismo.

Si bien es sabido que la mano de obra china no especializada es más económica y productiva, no obstante, es realmente la segunda característica la que atrae las mentes de los empresarios, ya que estos se mueven bajo una psicología de maximización de utilidad, que les permite producir de manera eficiente a bajo costo. En ese sentido, en un contexto social, la población de mano de obra no especializada norteamericana se sentía amenazada por la presencia de los nacionales chinos que ocupaban posiciones operativas dentro de empresas norteamericanas, «¡ese trabajo debería ser nuestro!» es lo que muchos aclamaban. Sin embargo, el actual desempleo en Estados Unidos, que llega al 3,6% (Datos Macro, 2019), no parece que lo causen los empleos en manos de ciudadanos chinos, sino una desigualdad salarial en este país. Así, la brecha salarial se plantea como una de las motivaciones de esta lucha comercial entre las potencias.

El magnate de los negocios y actual presidente de Estados Unidos respondió a las incisivas críticas de sus nacionales por su condición de empleabilidad con medidas firmes que concluyeron en un cierre comercial con una de las potencias que más manufactura exportaba al país; según la World Integrated Trade Solution (2017), el total de las importaciones proveniente de la República Popular China alcanza los US$526.022 millones, con una proporción de 21,85 % de los asociados, lo cual permite aterrizar la magnitud de la decisión del mandatario estadounidense.

La solución que se adoptó se considera eficiente en el corto plazo, como una medida proteccionista de los intereses de los nacionales estadounidenses. No obstante, la inexistente propuesta a largo plazo es la que desequilibra la balanza, puesto que la ineficiencia de la productividad de los nacionales estadounidenses no se subsana con el cierre comercial de su principal socio de negocios internacionales, sino con la capacitación de su capital humano. Así, la formación de personal es, según el Foro Económico Mundial, «un determinante del éxito de una nación en el largo plazo más importante que cualquier otro factor» (WEF, 2017). De esta forma, parece que la solución para prevenir una recesión mundial mientras se promueve el avance de la globalización se centra en la educación y capacitación del restante de la población con mano de obra no calificada, que permita responder a la demanda tecnológica existente dentro de las empresas.

Del mismo modo, el grave problema de la globalización radica en la ausencia de instituciones internacionales que cumplan una función regulatoria. La ambigüedad se mueve en que el mercado es cada vez más global, pero las empresas cada vez más nacionales; en este sentido, lo que se pretende es modificar el foco de la institucionalidad. La Organización Mundial del Comercio (OMC) fracasa frente a la inaptitud para crear instituciones sesgadas, es decir, que los países en desarrollo lo vean como un mecanismo para abrir más mercados y no que se perciban como instituciones que actúen como camisa de fuerza.

La propuesta para no llegar al fin de la globalización es construir una institución equitativa, establecer acuerdos sobre inversión, acuerdos sobre mercados laborales, verbigracia, permitirles a los no desarrollados algún trato diferencial para poder avanzar, de modo que se cierre la brecha; contrario a lo que sucede en la actualidad, en tanto que las soluciones proteccionistas, en vez de resolver el problema de raíz a largo plazo, ahondan el boquete entre globalización e instituciones nacionalizadas.

El problema es indudable, la falta de rigurosidad en dicha institución, así como en el FMI, conduce al desequilibrio y la incertidumbre global a raíz de las decisiones que cualquiera de las potencias pueda tomar. Sin embargo, el globalismo no necesariamente se encuentra en la cuerda floja como determinante para su existencia, sino más bien está pasando por los efectos colaterales inevitables dada la posición de las potencias, a sabiendas de que dichos problemas siempre estarán presentes.

Por otro lado, el Gobierno chino decidió oponerse al proteccionismo de Donald Trump por medio de un comportamiento inicialmente diplomático en el que impulsaba a los demás países a oponerse a esta figura y que desde las primeras economías se promoviera el multilateralismo, manifestándose a favor de conformar un sistema transparente de comercio internacional, basado en los principios de la OMC. Sin embargo, este comportamiento por parte del grande asiático cambió como respuesta a las imposiciones arancelarias de Occidente (China llama, 2018).

Dentro de las medidas adoptadas por China, la devaluación del yuan agudizó el panorama debido a que, a la luz de los analistas, este mecanismo instaura una guerra de divisas en la que Estados Unidos siempre ha estado presente por la queja recurrente de que el país asiático posiciona el valor de la divisa por debajo de su precio de equilibrio para favorecer sus exportaciones. Asimismo, la incertidumbre de esta guerra comercial podría ocasionar que la población quiera guardar dólares, lo que traería como consecuencia que las monedas de los demás países pierdan valor frente al dólar y tenga también un impacto con tendencia al alza sobre las tasas de interés.

Entre los corredores internacionales se habla de las diversas consecuencias que sostienen este escenario, en términos laborales, contratos de carácter internacional, y a su vez, recortes en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal, resultado con el que Chihon Ley, director de programas de Asia y miembro de la Asociación Chilena de Especialistas Internacionales, concluye que la afectación en la tasa de interés

haría que los grandes capitales se renueven a una tasa negativa, en el fondo esto genera que la nueva tasa de renovación no alcance a cubrir a la inflación mundial y sencillamente quien invierte pierde dinero, lo que es como si se tuviese que pagar por invertir dinero en los mercados internacionales. Esto es muy peligroso para el dólar y podría iniciar un proceso de liquidación de activos, a su vez podría generar no solamente una recesión, sino un rompimiento de varias burbujas que existen en el mercado. Ese es hoy en día uno de los mayores peligros financieros a los que nos enfrentamos a nivel global. (Los efectos, 2019)  

El capitalismo ya no es de factorías, es de servicios, manufacturas intensivas en capital humano, nuevas tecnologías; por ejemplo, en la industria automotriz, la demanda se mueve hacia autos no contaminantes, autos eléctricos, lo cual implica mano de obra calificada y alta tecnología. En ese sentido, el camino no es cerrar alianzas comerciales como medida proteccionista, sino la educación, lo que implica inversión directa en centros de capacitación tecnológica para la mano de obra no calificada, donde puedan adquirir las competencias que este tipo de industrias demande en el futuro por este tipo de industrias. Entonces, aunque en el sentido costo-beneficio se sacrificaría un poco el presente, le estarían apostando a un futuro sostenible. Finalmente, la globalización y la política van por caminos distintos, pero jamás dejarán de existir, la clave es encontrar el equilibrio.


Referencias

Banco Mundial (2018). Desempleo total (% de la población activa) (estimación modelado OIT) – United States. Recuperado de https://datos.bancomundial.org/indicador/SL.UEM.TOTL.ZS?locations=US

China llama a oponerse al proteccionismo en respuesta a Estados Unidos (1.° de junio del 2018). Sputnik. Recuperado de https://mundo.sputniknews.com/asia/201806011079206566-guerra-comercial-entre-china-y-eeuu/

EFE (17 de julio del 2019). La guerra comercial está frenando más el crecimiento mundial, FMI. Portafolio. Recuperado de https://www.portafolio.co/internacional/guerra-comercial-frena-mas-el-crecimiento-mundial-fmi-531642

Estudios Internacionales CEIUC (2018). ¿Guerra comercial? Aspectos históricos y el rol de la OMC. Recuperado de http://centroestudiosinternacionales.uc.cl/images/publicaciones/publicaciones-ceiuc/2018/Mayo/Guerras-Comerciales-y-OMC.pdf

Las contradicciones de un mundo globalizado (11 de febrero del 2016). El Tiempo. Recuperado de https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16507876

Los efectos de la llamada guerra comercial entre EE. UU.-China luego de nueva escalada de acciones (19 de agosto del 2019). BCN. Recuperado de https://www.bcn.cl/observatorio/asiapacifico/noticias/intensificacion-escalada-guerra-comercial-china-eeuu

Martin Cabello, A. (2013). Sobre los orígenes del proceso de globalización. Methaodos. Revista de Ciencias Sociales, 1(1), 7-20. Recuperado de http://eprints.rclis.org/28483/1/MartinCabello.pdf

World Integrated Trade Solution (WITS) (2017). Resumen del comercio Estados Unidos. Recuperado de https://wits.worldbank.org/countrysnapshot/es/usa/textview

World Economic Forum (WEF) (2017). The global human capital report 2017. Recuperado de https://weforum.ent.box.com/s/dari4dktg4jt2g9xo2o5pksjpatvawdb


Natalia Moncayo López
Estudiante VII semestre de Finanzas
Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
natalia.moncayo@est.uexternado.edu.co

María Alejandra Mendoza Pineda
Estudiante VII semestre de Finanzas
Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales
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