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India-Colombia: la ciencia de la integración y la integración por la ciencia

October 9, 2014

A lo largo de este artículo se presenta el caso del desarrollo de la industria tecnológica de información (TI, por su sigla en inglés) de la India, y la oportunidad que abre para un país como Colombia en cuanto al establecimiento de vínculos institucionales y empresariales para la promoción de dinámicas en innovación, investigación y desarrollo en ciencia y tecnología.

El recurso fundamental para el desarrollo económico es la capacidad de los países para transformar conocimiento en ventajas dentro del mercado global. Aquellas naciones en desarrollo que han logrado invertir en la generación de dichas ventajas, en su competitividad, han conseguido situarse entre las mayores economías a escala mundial. «La experiencia internacional y las teorías del desarrollo nos demuestran que la principal fuente de crecimiento a largo plazo viene de los cambios tecnológicos, que no son otra cosa que la aplicación del conocimiento a la producción de bienes y servicios. Los países desarrollados, así como los países emergentes más exitosos, priorizan la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI), y realizan grandes y sostenidas inversiones en investigación y desarrollo (I&D) para asegurar el crecimiento económico y el bienestar de su población, al mismo tiempo que buscan la supremacía económica, política y militar (basada también en el esfuerzo en CTI)» (Villarán, 2010, p. 4).

En el caso de los países emergentes se puede mencionar como ejemplo a China, Japón, Corea del Sur y la India, que han basado su crecimiento económico en la implementación de políticas que promueven la investigación, el desarrollo y la innovación como factores claves para mejorar su productividad y competitividad.

En la India, una nación con una población cercana a los 1.237 millones de personas (Banco Mundial), «la fuente principal de competitividad es la especialización de su capital humano y de su tejido empresarial en el sector servicios, destacándose mundialmente en áreas tales como tecnologías de información, informática, biotecnología o desarrollo de servicios para el sector financiero» (Aizawa, Prasad, Laxman et al., 2008, p. 5). Sin embargo, generar ventajas competitivas en disciplinas tan complejas no es un proceso que se geste de la noche a la mañana. En el caso indio, requirió el establecimiento de objetivos a largo plazo y estrategias acordadas con diferentes actores sociales.

Después de la independencia, en 1947, India tomó conciencia de la necesidad de formular políticas públicas en materia de ciencia y tecnología, por lo que en su primer plan quinquenal (1951) el país trabajó en la creación de una serie de laboratorios para la investigación y el desarrollo de la ciencia. Los siguientes planes quinquenales fomentaron e impulsaron la formación de capital humano, insumo indispensable para el mejoramiento de procesos productivos, con miras a contar con «una fuerza de trabajo adecuada» y suficiente por medio de incentivos para la «formación de personal, la investigación y la expansión de programas de becas» (Aizawa, Prasad, Laxman et al., 2008, p. 40). Con dichos planes se buscó articular y promover acciones concretas en innovación e investigación con industrias estratégicas para el país, tales como el sector de defensa y seguridad.

En 1958, en el marco de una compleja realidad geopolítica para la India, el Estado crea la organización Defence Research & Development (DRDO), que tiene como misión el «desarrollo de tecnologías de defensa que incorporan varias disciplinas, como  aeronáutica, armamento, vehículos de combate, ingeniería de sistemas, instrumentación, misiles, simulaciones avanzadas, materiales especiales, sistemas navales, entrenamiento, sistemas de información»; fueron precisamente estos profesionales, formados para atender el sector de defensa, quienes más tarde se incorporaron a otras industrias de base tecnológica (traducción propia).

Si bien en los primeros planes la inversión que se destinaba a la investigación y el desarrollo no era significativa, el presupuesto fue aumentando; hoy por hoy, la India destina cerca del 0,8 % de su PIB a gastos en este rubro, porcentaje que equivale a US$45,2 billones para 2013 (Battelle, R&D Magazine).

Gracias a estos antecedentes y a las revisiones que se hacen periódicamente sobre los objetivos y las estrategias trazadas, la política india en materia de ciencia y tecnología está fuertemente articulada entre el Estado y los representantes empresariales de los sectores  que se han definido como estratégicos. La India cuenta con una fuerte infraestructura científica y tecnológica tanto a nivel público como privado, y por regiones ha impulsado la creación de comités de alto nivel, que definen las áreas sobre las cuales se han de focalizar los esfuerzos y el diseño de programas de incentivos fiscales para fomentar la realización de actividades de investigación, ciencia e innovación en determinadas industrias.

En este marco, han surgido grandes empresas especializadas en tecnologías de la información y desarrollo de software que han «progresado y diversificado su oferta, pasando de servicios de tercerización local (body-shopping) a la oferta de soluciones informáticas de elevado valor añadido» (Kumar, p. 315), y cuyo logro más significativo consistió en posicionarse en el mercado internacional de manera competitiva. Así, son reconocidos mundialmente nombres como Polaris, Wipro, TCS, Mahindra, Sasken Communications, Infosys y Genpact.TCS: estudio de caso

En este escenario, el caso de TCS merece especial atención: primero, por la creciente operación de la empresa en Colombia, y segundo porque «es la segunda compañía de servicios de TI más valiosa del mundo después de IBM» (Traducción propia. Rai, 2013).

Creada en el año 1968, TCS forma parte del grupo empresarial Tata, fundado por Jamsetji Nusserwanji. En la actualidad constituye el conglomerado de negocios más grande y diversificado de la India, con más de cien compañías operando en 85 países, no sólo en el sector de tecnologías de información, sino también en sectores tales como ingeniería, servicios energéticos, en la industria química y en el sector manufacturero, con productos de consumo como vehículos de transporte y vehículos comerciales.

De acuerdo con el director de cuenta de TCS en Colombia (Durán Campos, 2014. Tomado de entrevista realizada por los autores del presente artículo el 14 de febrero de 2014, en colaboración con Soraya Caro, docente de la Universidad Externado de Colombia), el grupo tuvo ingresos superiores a los US$100 billones el pasado año fiscal y cuenta en la actualidad con cerca de 480.000 empleados en todo el mundo. De ellos, 290.000 pertenecen a TCS, pues se concibe como una empresa de servicios especializados en la que el recurso humano es el elemento principal. TCS hace presencia en buena parte de Suramérica, con excepción de Venezuela, Bolivia y Paraguay, y tiene aproximadamente 11.000 empleados.

La historia de TCS en Colombia se inicia en 2005, con el establecimiento en Bogotá de un delivery center con una docena de empleados. Entrar al mercado colombiano no fue tan sencillo por la complejidad burocrática e institucional que reina en el país, pero también por la imagen que la mayoría de los colombianos tienen de la India, que en gran medida responde a un profundo desconocimiento sobre su cultura, su modelo de desarrollo y sus avances en distintos sectores. No obstante, como lo manifiesta Fernando Durán, poco a poco las empresas indias han ingresado en Colombia, tomando posiciones  y consolidando su participación en el mercado.

Este delivery center cuenta hoy con 500 empleados y con una expectativa de crecimiento para los próximos tres años de 2.500 profesionales más. Aunque estos empleos se dirigen principalmente a ingenieros de sistemas, también abren oportunidades para profesionales en otras disciplinas capaces de hacer seguimiento y verificar la efectividad en la prestación de servicios de proceso de negocio (BPS, por su sigla en inglés). TCS requiere profesionales como contadores, economistas y financieros, entre otros, formados desde fases tempranas en el lenguaje de las tecnologías de información, en el uso y desarrollo de plataformas y aplicaciones, y que en suma conozcan funcionalmente el proceso o servicio que se va a prestar.

Con este propósito, TCS Colombia viene suscribiendo convenios con diferentes universidades del país, tendientes a cerrar la brecha que en materia de capital humano en TI enfrenta el país. Digno de mención es el acuerdo celebrado con la Universidad Externado de Colombia, pues ejemplifica la formación de profesionales no vinculados con las áreas de ingeniería; con esta estrategia, las partes buscan llenar un vacío de cerca de 8.000 empleados capacitados en áreas que son de su interés.

Colombia-India: lineamientos para una integración empresarial

Con todo, una propuesta de integración entre Colombia y empresas indias como TCS, en materia de tecnologías de información e innovación, demanda una claridad en los lineamientos generales de la estrategia del país en esa materia. Al revisar el Plan Nacional de Desarrollo «Prosperidad para Todos» (PND 2010-2014), se encuentran elementos que facilitarían la cooperación e integración con empresas indias. Por ejemplo, en el documento el concepto de clúster aparece como mecanismo que favorece la innovación y a través del cual se establecen incentivos tributarios para que las pymes inviertan en ciencia, tecnología e innovación. En dicho contexto, fomentar la vinculación de empresas indias líderes en el sector a los clústeres creados impulsaría nuevos procesos de innovación y desarrollo en el interior de los grupos, al tiempo que fortalecería su capacidad exportadora.

Continuando con el estudio de caso, el país conoce el beneficio que resulta del número de empleos que genera TCS y los que planea generar con la expansión planteada. No obstante, es pertinente que la empresa evalúe mecanismos de encadenamiento con pymes colombianas en los procesos de innovación y desarrollo, que muestren su compromiso no sólo con la subcontratación de personal con perfiles especializados (Durán Campos, 2014), sino también con el desarrollo de la industria colombiana de TI, en un modelo en el que compañías globales se alíen con empresas locales, de tal modo que estas últimas puedan aprovechar la experiencia y la transferencia de conocimiento.

En efecto, entre los mecanismos identificados en el PND para promover la innovación se encuentra el componente educativo. Sin embargo, la política pública existente no es lo suficientemente contundente en el propósito de incentivar que instancias de formación técnica y superior incorporen un mayor número de estudiantes, así como insertar en los currículos de las universidades áreas de formación en innovación, uso y desarrollo de TI, que tengan un carácter obligatorio.

Finalmente, se estima que acuerdos como el suscrito por TCS y la Universidad Externado de Colombia para formar a estudiantes de pregrado y posgrado como consultores funcionales en temas relacionados con tecnologías de información, tienen la capacidad de convertirse en instrumentos eficientes del diálogo entre la universidad y el sector empresarial.

Desde nuestra perspectiva, es hora de crear en Colombia un centro de innovación TCS en el que jóvenes científicos colombianos, en asocio con profesionales indios, pongan su conocimiento al servicio de la innovación. Las expectativas son que dicho centro se constituya en un referente de compromiso con el país, que permita dar a conocer el potencial de las firmas indias en el mercado colombiano, poniendo fin al paradigma que privilegia compañías europeas o norteamericanas sobre las asiáticas.

Referencias citadas

Aizawa, M., Prasad, L. et al. (2008). Políticas de I+D en Asia. Japón, India, China y Corea del Sur. Barcelona: Casa Asia.

Colciencias (2008). Colombia construye y siembra futuro. En http://www.colciencias.gov.co/sites/default/files/recursos/documentos/colombiaconstruyesiembrafuturo20082011.pdf. (Consultado: 8 de diciembre de 2013).

Del Valle, J., Lobato, M. et al. Proyecto Economía del Conocimiento. Universidad de Puerto Rico. En http://academic.uprm.edu/~decaaryci/ECONOMIA%20DEL%20CONOCIMIENTO.pdf. (Consultado: 7 de diciembre de 2013).

Deloitte (2013). 2013 Global Survey of R&D Tax Incentives. En http://www.deloitte.com/assets/Dcom-UnitedStates/Local%20Assets/Documents/Tax/US_Tax_RD_Global_RD%20Survey_March_2013.pdf. (Consultado: 23 de enero de 2014).

Kumar, R. (2006). La India como potencia económica mundial: desafíos para el futuro. Anuario Asia Pacífico. En http://www.anuarioasiapacifico.es/pdf/2006/025Rajiv_Kumar.pdf. (Consultado: 23 de enero de 2014).

Grupo Tata: un legado de confianza. En http://www.tatatechnologies.com/global/Spanish/Spanish/Historia.aspx?MenuCode=610 (Consultado: 8 de diciembre de 2013).

Plan Nacional de Desarrollo «Prosperidad para Todos» (2010-2014). En https://www.dnp.gov.co/PND.aspx. (Consultado: 23 de enero de 2014).

Sánchez, J.A. (2013). Colciencias lanza programa de retorno de doctores al país. En http://www.colciencias.gov.co/noticias/colciencias-lanza-programa-de-retorno-de-doctores-al-pa-s (Consultado: 8 de diciembre de 2013).

Tata Consultancy Services – Español. En http://www.tcs.com/WORLDWIDE/ES/ES/Pages/default.aspx (Consultado: 8 de diciembre de 2013).

Villarán, F. (2010). Emergencia de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) en el Perú. En http://www.oei.es/salactsi/EmergenciaDeCtiEnPeru.pdf (Consultado: 31 de marzo de 2014).


Élmer Augusto Patiño Vargas
Rosa Salcedo Camelo
Segundo semestre
Maestría en Gerencia para el Desarrollo
elmer.patino@est.uexternado.edu.co
rosa.salcedo@est.uexternado.edu.co

Revista Zero Impresa Edición 32
Primer semestre de 2014
ISSN electrónico: 2344-8431
ISSN impreso: 2344-8431

 

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